SI 

Si pensara mejor
sería un desastre

hoy me acordaría que es lunes
tendría un cansancio proyectivo 

en la pared de la sala de estar
en los sillones con los que vivo

se pueden encontrar millones de datos
que jamás comparo

cuando recuerdo me siento dividido
pero manejo mi fuerza para tolerarlo.

.
(de: Silencio no es estar solos, 2006)
.

.


pero el bosque o el jardín de la selva permiten tu máxima influencia y te levantas como por costumbre reconociendo entre pequeños yuyos un tallo que te acompaña en la velada ascendencia que te deja a la altura de tu frente



imposible reconocer del camino la insignificante huella de la compañera y quizás imprudente dejarse al pasivo de cualquier sendero en pleno chaparrón



en total oscuro de rápida disolvencia frente a rocas en diverso estancamiento, pesadas, sin embargo en fluida mudez en relación con lo que en mí se ha posado con incalculable pretensión de desvelarme y acercar el inusual de esta escena que está empujando su externo hacia mi cuerpo, con lápices, ya dije, pero también, a través de los espesos sonidos que caen, como frutos desde las altas ramas que no logro ver

.
(de: La sedante del pacto, 2001)
.
.
.



Acostumbran a caer en los caminos como los árboles rebeldes.



Componentes modernos descienden por los muros. Comprendamos qué pasa en el patio; antes, de que los muros fueran caminos. Como si estas cosas se juntaran dando origen a una nueva multiplicación y generación de patios.



Si las lágrimas del filósofo cayeran al polvo, si el conocimiento geriátrico se pusiera en marcha, si el ventosario sentimental tuviera un dónde, claro que quisiera entrar a ver!!! en el centro, allí, en el estadio de las pasiones que luce abandonado.

(de: xLxIxBxRxOx, fragmentos inéditos, 2015)
.

Santiago Pintabona
La copa de la cabecera, antología personal. Z&G 2015

PINTABONA, SANTIAGO - La copa de la cabecera
$230,00
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Si pensara mejor
sería un desastre

hoy me acordaría que es lunes
tendría un cansancio proyectivo 

en la pared de la sala de estar
en los sillones con los que vivo

se pueden encontrar millones de datos
que jamás comparo

cuando recuerdo me siento dividido
pero manejo mi fuerza para tolerarlo.

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(de: Silencio no es estar solos, 2006)
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pero el bosque o el jardín de la selva permiten tu máxima influencia y te levantas como por costumbre reconociendo entre pequeños yuyos un tallo que te acompaña en la velada ascendencia que te deja a la altura de tu frente



imposible reconocer del camino la insignificante huella de la compañera y quizás imprudente dejarse al pasivo de cualquier sendero en pleno chaparrón



en total oscuro de rápida disolvencia frente a rocas en diverso estancamiento, pesadas, sin embargo en fluida mudez en relación con lo que en mí se ha posado con incalculable pretensión de desvelarme y acercar el inusual de esta escena que está empujando su externo hacia mi cuerpo, con lápices, ya dije, pero también, a través de los espesos sonidos que caen, como frutos desde las altas ramas que no logro ver

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(de: La sedante del pacto, 2001)
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Acostumbran a caer en los caminos como los árboles rebeldes.



Componentes modernos descienden por los muros. Comprendamos qué pasa en el patio; antes, de que los muros fueran caminos. Como si estas cosas se juntaran dando origen a una nueva multiplicación y generación de patios.



Si las lágrimas del filósofo cayeran al polvo, si el conocimiento geriátrico se pusiera en marcha, si el ventosario sentimental tuviera un dónde, claro que quisiera entrar a ver!!! en el centro, allí, en el estadio de las pasiones que luce abandonado.

(de: xLxIxBxRxOx, fragmentos inéditos, 2015)
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Santiago Pintabona
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