El cangrejo visitó muchos países (Ucrania, Zimbabue, etc.). Luego visitó parientes: hermanos, tías, primos, abuelos... Luego visitó museos. Luego visitó también pacientes: pacientes comatosos, pacientes achacosos. Luego escribió un libro contando todo lo que había visitado y lo tituló “Libro de visitas”. Pero todos los que veían el libro, en vez de leerlo, creían que era un libro en el que debían dejar constancia de su paso por el lugar, y le escribían encima. Algunos, molestos por no encontrar en el libro espacios en blanco donde firmar, esparcían primero una capa de líquido corrector blanco sobre una página, y esperaban a que se secara, para luego poner ahí su firma, precedida de una extensa dedicatoria. Como por ejemplo, “a mi querido cangrejo a quien tuve el gran honor y la satisfacción de visitar porque siempre es muy enriquecedor el intercambio con otras especies ya que su conocimiento nos ayuda a preservar mejor el medio ambiente y a multiplicar nuestros recursos naturales. ¡Aguante, Cangre!"

MASLÍAH, LEO - Fábulas, parábolas y paradojas

$690
MASLÍAH, LEO - Fábulas, parábolas y paradojas $690
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • Banana Libros (Recoleta) No tenemos local a la calle, pero ofrecemos un punto de retiro gratuito en la zona de Austria y Peña (CABA). ESTAMOS DISPONIBLES PARA ENTREGAR LOS LUNES, MIÉRCOLES Y VIERNES DE 15 A 20 Y LOS SÁBADOS DE 11 A 15 HORAS. PODÉS RETIRAR PERSONALMENTE O ENVIAR UNA MENSAJERÍA PRIVADA DE TU AGRADO. Una vez confirmada y empaquetada la compra, te enviaremos un mail con todos los detalles para que puedas retirar.

    Gratis

El cangrejo visitó muchos países (Ucrania, Zimbabue, etc.). Luego visitó parientes: hermanos, tías, primos, abuelos... Luego visitó museos. Luego visitó también pacientes: pacientes comatosos, pacientes achacosos. Luego escribió un libro contando todo lo que había visitado y lo tituló “Libro de visitas”. Pero todos los que veían el libro, en vez de leerlo, creían que era un libro en el que debían dejar constancia de su paso por el lugar, y le escribían encima. Algunos, molestos por no encontrar en el libro espacios en blanco donde firmar, esparcían primero una capa de líquido corrector blanco sobre una página, y esperaban a que se secara, para luego poner ahí su firma, precedida de una extensa dedicatoria. Como por ejemplo, “a mi querido cangrejo a quien tuve el gran honor y la satisfacción de visitar porque siempre es muy enriquecedor el intercambio con otras especies ya que su conocimiento nos ayuda a preservar mejor el medio ambiente y a multiplicar nuestros recursos naturales. ¡Aguante, Cangre!"