La aparición de un camello en la puerta de una vicaría es análoga a la de Lord Berners en el ámbito de las letras, insospechada y parsimoniosamente subversiva. El autor capturó a la perfección aquello que siempre resulta una impresión pasajera: que los animales lo comprenden todo.
Lección de sutileza y sobriedad, modelo de economía y estilo, El Camello fascinó a Stravinsky, era la novela favorita de Dalí y puede leerse como un guión de Anthony Trollope filmado por Luis Buñuel.
Párrocos y percances nimios, suspenso surrealista. Se trata de un certamen de chismes y malentendidos, de criterios morales.
El Camello se disfruta, en suma, como la fábula que guarda los secretos – los encantos – del mal funcionamiento del mundo.

Gerald Tyrwhitt-Wilson mejor conocido como Lord Berners, nació en Apley, Shropshire, Inglaterra, en 1883. Fue compositor de música clásica, pintor, escritor y un excéntrico nato. Stravinski lo calificó como el compositor británico más interesante del siglo xx, “el Satie inglés”. Como autor se ganó la admiración de figuras de la talla de Evelyn Waugh, H. G. Wells, Isaiah Berlin y Jean Cocteau. Se educó en el Eton College. En su juventud viajó por Europa, ocupó cargos diplomáticos en Constantinopla y Roma, y obtuvo su título nobiliario en 1919.
Escribió dos autobiografías (First Childhood y A Distant Prospect), relatos y novelas como The Girls of Radcliff Hall, Far from the Madding War, The Romance of a Nose y Count Omega.
Se rodeó de escritores y amigos notables: Ronald Firbank, Max Beerbohm, John Betjeman, Maurice Bowra y Nancy Mitford, entre muchos otros. Mark Amory, biógrafo de Berners, cuenta que el médico que lo atendió los últimos años se negaba a cobrarle porque “su compañía era retribución suficiente”. Murió en su legendaria mansión de Faringdon en 1950.

LORD BERNERS - El camello

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La aparición de un camello en la puerta de una vicaría es análoga a la de Lord Berners en el ámbito de las letras, insospechada y parsimoniosamente subversiva. El autor capturó a la perfección aquello que siempre resulta una impresión pasajera: que los animales lo comprenden todo.
Lección de sutileza y sobriedad, modelo de economía y estilo, El Camello fascinó a Stravinsky, era la novela favorita de Dalí y puede leerse como un guión de Anthony Trollope filmado por Luis Buñuel.
Párrocos y percances nimios, suspenso surrealista. Se trata de un certamen de chismes y malentendidos, de criterios morales.
El Camello se disfruta, en suma, como la fábula que guarda los secretos – los encantos – del mal funcionamiento del mundo.

Gerald Tyrwhitt-Wilson mejor conocido como Lord Berners, nació en Apley, Shropshire, Inglaterra, en 1883. Fue compositor de música clásica, pintor, escritor y un excéntrico nato. Stravinski lo calificó como el compositor británico más interesante del siglo xx, “el Satie inglés”. Como autor se ganó la admiración de figuras de la talla de Evelyn Waugh, H. G. Wells, Isaiah Berlin y Jean Cocteau. Se educó en el Eton College. En su juventud viajó por Europa, ocupó cargos diplomáticos en Constantinopla y Roma, y obtuvo su título nobiliario en 1919.
Escribió dos autobiografías (First Childhood y A Distant Prospect), relatos y novelas como The Girls of Radcliff Hall, Far from the Madding War, The Romance of a Nose y Count Omega.
Se rodeó de escritores y amigos notables: Ronald Firbank, Max Beerbohm, John Betjeman, Maurice Bowra y Nancy Mitford, entre muchos otros. Mark Amory, biógrafo de Berners, cuenta que el médico que lo atendió los últimos años se negaba a cobrarle porque “su compañía era retribución suficiente”. Murió en su legendaria mansión de Faringdon en 1950.