Lo bastante que nos vence y en lo poco que vencemos: escrito en dos órdenes, este libro alumbra con un láser desprendimientos dentro de lo desprendido, el momento posterior a la tensión o en que se espera lo que ¿llegará? Elías capta la música que tienen los tropiezos, los fracasos y las caídas, observa que para acercarse no hay reglas lógicas. Hay algo de existencial también: ¿cuál es la relación entre lo que estoy viviendo y lo que sé de mí? Más que nada, pareciera que los poemas se preguntan: ¿es este el lugar para esta manija de sentir?

Joaquín Allaria Mena

 

A pie, en bondi o en tren, el callejeo ofrece estímulos para una percepción por momentos alterada: roces, contactos, suelos que parecen hundirse, luces de frente que producen mareos, accidentes, peleas, golpes, confusiones, se alternan con destellos de estabilidad y luminosidad, pequeños hallazgos estéticos, momentos efímeros de convivencia con desconocidos, encuentros y desencuentros con amigos, coqueteos, notas de belleza, atención a los propios movimientos. Mensajes van y vienen en celulares que se quedan sin batería, paradas estratégicas en kioscos para abastecerse en lo impredecible de la noche o el día. Ánimo en suspensión, estado permanente de promesa.

LEIRO, ELÍAS - No me gusta que toquen en las fiestas

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Lo bastante que nos vence y en lo poco que vencemos: escrito en dos órdenes, este libro alumbra con un láser desprendimientos dentro de lo desprendido, el momento posterior a la tensión o en que se espera lo que ¿llegará? Elías capta la música que tienen los tropiezos, los fracasos y las caídas, observa que para acercarse no hay reglas lógicas. Hay algo de existencial también: ¿cuál es la relación entre lo que estoy viviendo y lo que sé de mí? Más que nada, pareciera que los poemas se preguntan: ¿es este el lugar para esta manija de sentir?

Joaquín Allaria Mena

 

A pie, en bondi o en tren, el callejeo ofrece estímulos para una percepción por momentos alterada: roces, contactos, suelos que parecen hundirse, luces de frente que producen mareos, accidentes, peleas, golpes, confusiones, se alternan con destellos de estabilidad y luminosidad, pequeños hallazgos estéticos, momentos efímeros de convivencia con desconocidos, encuentros y desencuentros con amigos, coqueteos, notas de belleza, atención a los propios movimientos. Mensajes van y vienen en celulares que se quedan sin batería, paradas estratégicas en kioscos para abastecerse en lo impredecible de la noche o el día. Ánimo en suspensión, estado permanente de promesa.