IRIARTE, FABIAN - Las causas del desconcierto

EN LA ARGENTINA

¡En la Argentina todo el mundo se hace la paja!
—Victoria Ocampo.

Curioso país, en el que el “vicio solitario”
es practicado en soledad por cuarenta y seis millones
de personas, sin importar edad, sexo o religión.

A la noche, en la Argentina,
mucha gente traduce.

No hay puñetas que valgan. Separemos la paja
del trigo (o de la soja): “caña de las gramíneas
despojada de su grano”.

O “lo inútil y desechable
de una cosa”.

Abundante en las mesetas sudamericanas,
se aprecia como pasto y combustible. Se la llama
“ichu” o “paja brava”.

Alguien me corrige el censo,
dice que cuarenta y dos.
¿Hay prueba más concluyente?

En la pampa argentina,
los tordos (no los ruiseñores)
sobrevuelan campos florecidos de milamores.

(de: III. Y otras fallas aparentes)

LA INTIMIDAD

Podemos transformarnos en cualquier cosa: zapato,
hombre, pájaro, bruja, palabra o piedra.
La exhibición de la intimidad es insoportable.

El cuerpo y los pensamientos: qué pánico causan
al ser vistos tan así. La superficie es violenta.

Hay que ir al fondo: bailar hasta desmayarse,
como en los bailes del tun,
gritar hasta la ronquera, golpearse hasta morir,
trazar círculos con la propia sangre, o venderla
(uy, sí): empezar a sangrar de inmediato.

(de: I. La brevedad)

Fabián O. Iriarte
Las causas del desconcierto, Z&G 2016

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EN LA ARGENTINA

¡En la Argentina todo el mundo se hace la paja!
—Victoria Ocampo.

Curioso país, en el que el “vicio solitario”
es practicado en soledad por cuarenta y seis millones
de personas, sin importar edad, sexo o religión.

A la noche, en la Argentina,
mucha gente traduce.

No hay puñetas que valgan. Separemos la paja
del trigo (o de la soja): “caña de las gramíneas
despojada de su grano”.

O “lo inútil y desechable
de una cosa”.

Abundante en las mesetas sudamericanas,
se aprecia como pasto y combustible. Se la llama
“ichu” o “paja brava”.

Alguien me corrige el censo,
dice que cuarenta y dos.
¿Hay prueba más concluyente?

En la pampa argentina,
los tordos (no los ruiseñores)
sobrevuelan campos florecidos de milamores.

(de: III. Y otras fallas aparentes)

LA INTIMIDAD

Podemos transformarnos en cualquier cosa: zapato,
hombre, pájaro, bruja, palabra o piedra.
La exhibición de la intimidad es insoportable.

El cuerpo y los pensamientos: qué pánico causan
al ser vistos tan así. La superficie es violenta.

Hay que ir al fondo: bailar hasta desmayarse,
como en los bailes del tun,
gritar hasta la ronquera, golpearse hasta morir,
trazar círculos con la propia sangre, o venderla
(uy, sí): empezar a sangrar de inmediato.

(de: I. La brevedad)

Fabián O. Iriarte
Las causas del desconcierto, Z&G 2016