HOCQUARD, EMMANUEL - Esta historia es la mía

METODO ROBINSON

Cuando Crusoe aterrizó en su isla después del naufragio, no
era todavía Robinson. Será Robinson a partir del momento en
que, no habiendo encontrado ni una lapicera ni un lápiz entre
los restos, desentierra un cutter y algunos libros. De estos
hallazgos nacerá el método al que le dará su nombre.

Robinson habla solo (V. Soledad), con las palabras que
aprendió cuando todavía no era más que Crusoe, palabras
que dispone como recuerdos, es decir, como objetos de la
memoria-lenguaje. Robinson, en su isla, actúa como Crusoe
antes del naufragio pero hace que las mismas cosas resuenen
de forma diferente.

La isla es elegiable (V. esta palabra). Separado del mundo,
con los medios improvisados que le son propios, Robinson
reproducirá el mundo de Crusoe. Es un copiador (V. esta
palabra). Y todo copiador, incluso el pequeño copiador del aula
que copia la tarea de su compañero de banco, es un isleño.
Futuro, antiguo, fugitivo de Olivier Cadiot es, como Yo me
acuerdo de Perec, una elegía soberbia.

.

HACER

Imagine un tipo desbordante de buena voluntad, lleno de
entusiasmo y totalmente decidido a exclamar su propia
desgracia presente a partir de los buenos momentos de su
pasado. Cuando examina este pasado, no encuentra más
que espantosas evocaciones de angustias, de fobias, de
incertidumbres. Entonces, él, que tiene tanto interés en escribir
elegías, ¿cómo va a hacer?

El se dice: "Voy a hacer lo mismo que los demás, pero al revés.
Voy a buscar en la basura de mi pasado y en los residuos de la
historia. Con este material lamentable, desigual y anecdótico,
es decir, muy privado, veré lo que se podrá salvar en la edición.
Sí, soy un editor.”
(,,,)

.
ZUKOVSKY

“No hay ninguna palabra que usted no pueda utilizar si tiene lo
suficiente para hacer algo con ella (...) Quiero decir por ejemplo
lo que se encuentra en Chapman con ‘the unspeakable good
liquor there’. Evidentemente, el hombre que escribió eso sabía
lo que significaba escabiar”.

.
Emmanuel Hocquard
Esta historia es la mía, Z&G 2015

.
versión: Patricio Grinberg​
.

(,,,) el lugar común sería esperar que un poeta conectado a la poesía objetivista, como es el caso de Hocquard, condenara al sujeto lírico poético enumerando entre sus características el uso de la primera persona, el tono confesional y el derrame penoso de su pasado. Mientras que la poesía objetivista, dentro de este discurso cliché, tendría como característica un lenguaje en tercera persona, la supresión del sujeto y un desvío de lo
autobiográfico. El libro, sin embargo, responde de una manera más sutil a las preguntas planteadas y construye una especie de poética que trabaja a partir de los dispositivos de su propia escritura. Imagino que desmantela la máquina de escribir y
piensa conceptualmente a partir de sus propios
procedimientos (...)

Marília Garcia
Esta lectura es la mía: Postfacio a un diccionario
autobiográfico, seguido de una entrada imaginaria

.

(...) Esta historia es la mía, entonces, ¿la de quién? ¿La de un autor llamado Hocquard? ¿Se inclina acaso más del lado autobiográfico o del lado del diccionario? Y en principio, es la historia de la elegía en cuanto hilo lírico occidental, su olvido y su retorno, que permite reflexionar, contemplar algo que no se debe más que a las palabras. Así, “el mayor consumidor de soledad”, según Hocquard, el elegíaco, tanto clásico como inverso, se entrega a su pequeño vicio de escribir, describir o citar. Se hacen listas, cada cosa, cada verbo en la lista no dice la ausencia de la fugitiva ni anuncia sus movimientos lejos de la mirada. Entre un fragmento y otro, en el espacio que separa una entrada de la siguiente (digamos “Soledad” de “Tautología”), se vislumbra el silencio como un relieve blanco cuando cesan las letras negras, y en ese límite, cartel de peligro tachado, se dice, se escribe: todo lo que no se puede decir es sin embargo lo que más importa decir, literalmente.

 

HOCQUARD, EMMANUEL - Esta historia es la mía
$200,00
Cantidad
HOCQUARD, EMMANUEL - Esta historia es la mía $200,00

METODO ROBINSON

Cuando Crusoe aterrizó en su isla después del naufragio, no
era todavía Robinson. Será Robinson a partir del momento en
que, no habiendo encontrado ni una lapicera ni un lápiz entre
los restos, desentierra un cutter y algunos libros. De estos
hallazgos nacerá el método al que le dará su nombre.

Robinson habla solo (V. Soledad), con las palabras que
aprendió cuando todavía no era más que Crusoe, palabras
que dispone como recuerdos, es decir, como objetos de la
memoria-lenguaje. Robinson, en su isla, actúa como Crusoe
antes del naufragio pero hace que las mismas cosas resuenen
de forma diferente.

La isla es elegiable (V. esta palabra). Separado del mundo,
con los medios improvisados que le son propios, Robinson
reproducirá el mundo de Crusoe. Es un copiador (V. esta
palabra). Y todo copiador, incluso el pequeño copiador del aula
que copia la tarea de su compañero de banco, es un isleño.
Futuro, antiguo, fugitivo de Olivier Cadiot es, como Yo me
acuerdo de Perec, una elegía soberbia.

.

HACER

Imagine un tipo desbordante de buena voluntad, lleno de
entusiasmo y totalmente decidido a exclamar su propia
desgracia presente a partir de los buenos momentos de su
pasado. Cuando examina este pasado, no encuentra más
que espantosas evocaciones de angustias, de fobias, de
incertidumbres. Entonces, él, que tiene tanto interés en escribir
elegías, ¿cómo va a hacer?

El se dice: "Voy a hacer lo mismo que los demás, pero al revés.
Voy a buscar en la basura de mi pasado y en los residuos de la
historia. Con este material lamentable, desigual y anecdótico,
es decir, muy privado, veré lo que se podrá salvar en la edición.
Sí, soy un editor.”
(,,,)

.
ZUKOVSKY

“No hay ninguna palabra que usted no pueda utilizar si tiene lo
suficiente para hacer algo con ella (...) Quiero decir por ejemplo
lo que se encuentra en Chapman con ‘the unspeakable good
liquor there’. Evidentemente, el hombre que escribió eso sabía
lo que significaba escabiar”.

.
Emmanuel Hocquard
Esta historia es la mía, Z&G 2015

.
versión: Patricio Grinberg​
.

(,,,) el lugar común sería esperar que un poeta conectado a la poesía objetivista, como es el caso de Hocquard, condenara al sujeto lírico poético enumerando entre sus características el uso de la primera persona, el tono confesional y el derrame penoso de su pasado. Mientras que la poesía objetivista, dentro de este discurso cliché, tendría como característica un lenguaje en tercera persona, la supresión del sujeto y un desvío de lo
autobiográfico. El libro, sin embargo, responde de una manera más sutil a las preguntas planteadas y construye una especie de poética que trabaja a partir de los dispositivos de su propia escritura. Imagino que desmantela la máquina de escribir y
piensa conceptualmente a partir de sus propios
procedimientos (...)

Marília Garcia
Esta lectura es la mía: Postfacio a un diccionario
autobiográfico, seguido de una entrada imaginaria

.

(...) Esta historia es la mía, entonces, ¿la de quién? ¿La de un autor llamado Hocquard? ¿Se inclina acaso más del lado autobiográfico o del lado del diccionario? Y en principio, es la historia de la elegía en cuanto hilo lírico occidental, su olvido y su retorno, que permite reflexionar, contemplar algo que no se debe más que a las palabras. Así, “el mayor consumidor de soledad”, según Hocquard, el elegíaco, tanto clásico como inverso, se entrega a su pequeño vicio de escribir, describir o citar. Se hacen listas, cada cosa, cada verbo en la lista no dice la ausencia de la fugitiva ni anuncia sus movimientos lejos de la mirada. Entre un fragmento y otro, en el espacio que separa una entrada de la siguiente (digamos “Soledad” de “Tautología”), se vislumbra el silencio como un relieve blanco cuando cesan las letras negras, y en ese límite, cartel de peligro tachado, se dice, se escribe: todo lo que no se puede decir es sin embargo lo que más importa decir, literalmente.