Un poemario puede ser un entrenamiento para ejercitar los sentidos, para levantar un kilo de plumas o la multiplicación del propio peso. En un jardín donde no hay costa, no hay esperanza, lo plateado es una promesa. El frío y la lluvia son una constante. Pero el equilibrio entre luz y oscuridad es perfecto.
Aquí hay un cosmopolitismo de antena satelital, de teléfono celular, cuyos brillitos encienden las escenas de provincia, un paisaje sub 30 que toma la más blanca y plateada, se cree mil metales, mil colores en el filo de los cerros, pero entrega pizza y empanadas. Las pantallas chiquitas iluminan también habitaciones donde duermen y despiertan linajes femeninos: perras, chicas de entre 20 y 25 años, abuelas. Y un rasgo oriental que viene de lejos, de hace tiempo.
Aquí el mundo se vive así, en lecturas, en ciudades que son palabras raras. Mientras Sofía nos deja en claro: Soy/ Sofía de la Vega/ Vengo de Tucumán. Y también, primerísima en desconocer la obligación de género, “soy/ la única chico que te escribe”.

Marina Mariasch

DE LA VEGA, SOFÍA - Blancas y Plateadas

$790
DE LA VEGA, SOFÍA - Blancas y Plateadas $790
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • Banana Libros (Recoleta) No tenemos local a la calle, pero ofrecemos un punto de retiro gratuito en la zona de Austria y Peña (CABA). Estaremos disponibles los días lunes, miércoles y viernes de 15 a 19 horas y sábados de 11 a 15 (menos feriados). Si vivís cerca, podés retirar personalmente o enviar una mensajería privada de tu agrado. Una vez confirmada y empaquetada la compra, te enviaremos un mail con todos los detalles para que puedas retirar.

    Gratis

Un poemario puede ser un entrenamiento para ejercitar los sentidos, para levantar un kilo de plumas o la multiplicación del propio peso. En un jardín donde no hay costa, no hay esperanza, lo plateado es una promesa. El frío y la lluvia son una constante. Pero el equilibrio entre luz y oscuridad es perfecto.
Aquí hay un cosmopolitismo de antena satelital, de teléfono celular, cuyos brillitos encienden las escenas de provincia, un paisaje sub 30 que toma la más blanca y plateada, se cree mil metales, mil colores en el filo de los cerros, pero entrega pizza y empanadas. Las pantallas chiquitas iluminan también habitaciones donde duermen y despiertan linajes femeninos: perras, chicas de entre 20 y 25 años, abuelas. Y un rasgo oriental que viene de lejos, de hace tiempo.
Aquí el mundo se vive así, en lecturas, en ciudades que son palabras raras. Mientras Sofía nos deja en claro: Soy/ Sofía de la Vega/ Vengo de Tucumán. Y también, primerísima en desconocer la obligación de género, “soy/ la única chico que te escribe”.

Marina Mariasch